domingo, 11 de septiembre de 2011

CUESTIÓN DE VALENTÍA

Repodrida de la vida subió las escaleras del edificio por décima vez. ¡Va¡ !Una forma de decir! Había perdido la cuenta de las veces que pensó tirarse desde la terraza.
Subía las escaleras para que nadie la viera llorar, piso por piso, hasta que por fin el aire frio le golpeaba la cara y el vértigo le producía esa sensación de succión en el estómago.
Bajaba en el ascensor para aparentar que todo estaba bien delante de la gente del edificio y disimular las intensiones truncadas.
En medio del terrible remolino de pensamientos, uno en especial le comía la cabeza. ¿Había que ser valiente para tirarse y acabar con todo; o valentía era bajar y quedarse? 


                                                                                                           Miriam Frontalini.

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