domingo, 3 de enero de 2016

LABERINTO

   Fiel al mito del Minotauro, construyó con el tiempo un laberinto mental sin salidas aparentes.
Se perdía recorriendo una y otra vez los pasadizos secretos de costumbres y flagelos autoimpuestos. Sus lágrimas empapaban el silencio maldiciendo una realidad tan confusa.
  Sin encontrar atajos ni trampillas terminaba siempre frente al femmeinsapiens que, entre gritos de furia descontrolada, la hacía desmayar.
   Un día, cansada de la humillación de saberse dueña pero sentirse forastera, emprendió el viaje con una pequeña diferencia: demolió cada muro hasta desangrarse el alma con el solo fin de enfrentar a su monstruo más temido. El forcejeo no duró mucho. Quedó encerrada en el espejo mientras el femmeinsapiens se adueñaba de su cuerpo.
   Afuera, el mundo que no busca más allá de las imágenes, la condenaba al laberinto de los chalecos blancos.


                                                   Miriam Frontalini (C)